Susana Frías 

A continuación compartimos la síntesis de la conferencia de incorporación de la Académica de número Susana Frías, llevada a cabo el pasado 12 de septiembre:

El siglo XVII fue una época de grandes contrastes. América no fue ajena a ellos y Buenos Aires, situada en el extremo sur del Imperio, también los vivió.
Nació tardíamente y fue una ciudad secundaria, alejada de los grandes centros de poder; pero la presión y las ambiciones de las otras potencias europeas sobre Hispanoamérica fue dándole un lugar que a lo largo de la centuria fue haciéndose cada vez más relevante.
La exposición remite a su población, al papel que jugaron los distintos grupos que la conformaron y a los vínculos internos que entretejieron unos con otros y con los pobladores y las instituciones de otras regiones de la América del Sur.
La escasez de fuentes propiamente demográficas ha hecho imprescindible recurrir a otras que hagan visibles a los componentes de esta sociedad, especialmente a aquellos que no eran vecinos pero que vivían y trabajaban en esta ciudad.
El único padrón existente ha hecho posible el estudio de los vecinos y sus familias; sin embargo, las fuentes revelan la existencia de una población no avecindada, asentada tanto en el ámbito urbano como en el rural circundante. La dificultad para cuantificarla ha privilegiado la utilización de la prosopografía armando para todos estos grupos biografías, que resultan incompletas por la escasez de datos, pero que los muestran de distintos modos.
Se trata de indios provenientes de otras regiones que se contrataban para trabajar o para aprender un oficio y que aparecen también como padres y padrinos en los libros de parroquia. Había también población de color, esclava y libre que figuran en las fuentes de distintas maneras: los esclavos junto a sus amos que es el indicador que permite reconocerlos; los libres ejerciendo oficios diversos y actuando como eficaces auxiliares militares.
Hubo también en la ciudad un grupo importante de portugueses; a partir de 1643 muchos de ellos fueron internados en otras ciudades pero hubo otros que no sólo siguieron viviendo en la ciudad sino que lograron vincularse con el grupo de vecinos, tal como muestra el padrón de 1664 o con los otros grupos que se están estudiando. El Cabildo estuvo siempre interesado en que permanecieran en la ciudad los casados que ejercieran un oficio útil y muchos gobernadores y órdenes religiosas los contrataron para distintos menesteres.
También debe considerarse los soldados del Presidio porteño; fueron llegando a partir de 1631 para contribuir a la defensa, especialmente frente a agresiones de otras potencias. Se conoce a la mayor parte de ellos gracias a las listas que se confeccionaban al arribar al puerto donde se anotaban su nombre, el de su padre, su lugar de origen y alguna seña particular que pudiera distinguirlos. Estas nóminas son un material invalorable para la tarea prosopográfica ya que, tomadas en su conjunto, permitiría estudiar no sólo la estructura de la guarnición sino las formas en que muchos de ellos se insertaron en la sociedad.
El análisis toma en cuenta también a las tripulaciones de las naves de registro, las que, al permanecer en el puerto por períodos prolongados dieron lugar a distintos tipos de interacciones con la población.
Se trata de un acercamiento a la totalidad de la población a lo largo de toda la centuria a través de una gran variedad de fuentes.

 

 


Suscríbase a nuestro Newsletter

Todas las novedades y publicaciones en su mail con un simple click.